
(Cuando consideramos los alegatos de muchos homosexuales -quienes en sus egoísmos por satisfacer sus apetitos carnales- aseguran que lo que afecta y traumatiza a los muchachos que son sodomizados por adultos, no radica en la penetración misma sino en la resistencia opuesta (constreñir el ano) o en las culpas que se le forman a causa de los prejuicios sociales que se crearon en relación a ello (al mismo tiempo que son los mismos que se oponen ferozmente a unas relaciones sexuales libres no solo entre adultos y adolescentes de diferente sexo sino que incluso se oponen ferozmente a las relaciones sexuales libres entre adolescentes varones y hembras por cuanto entienden que los perjudican, quitándoles oportunidades (a sabienda de que ningún varón se la sacaría del ano o de la vagina a una mujer para metersela por el ano a otro varón) tenemos que concluir que si ellos tuvieran un 1% de razón en lo que dicen (y besándonos en las experiencias sodomizadoras de los sambias), entonces si se tratara de varones con hembras, fuera que un hombre penetrara a una adolescente por el ano o por la vagina o fuera que una mujer se montará sobre ella a un muchacho, el lado heterosexual tendría el 99% restante de la razón).
Cuáles han sido las causas para que esas uniones de niñas con hombres adultos cada vez se haga más escasas en el mundo en el que vivimos? La causa principal radica en los sistemas económicos sociales por los que nos regimos, los que han creado tabúes y prejuicios automáticos (y sin entender el origen de los mismos). O sea, han creado algo así como lo que se le ha llamado "reflejos condicionados" que hacen pensar automáticamente como un crimen el que una niña y un hombre se divirtieran dándose placeres sexuales entre ellos; todo lo cuál parte de los conceptos de una sociedad actual para la cual es una prioridad que la mujer se prepare y se haga de una carrera que le permita una mayor independencia en un mundo en el que lo más importante es ganar dinero para asegurarse así -con menos probabilidades- de no pasar por dificultades calamitosas. Si la necesidad de ganar dinero no hubiera existido (gracias a algún otro sistema social económico que nos hubiera asegurado un buen vivir sin necesidad del mismo), de manera que no hubiera sido necesario asegurarse de que las hijas estudiaran y consideraran hacerse de una carrera, lo más importante en la vida hubiera sido tener, desde una edad temprana, a alguien a quien amar y que nos amara. Eso, por lo general, lo encuentra una niña en un hombre adulto en quién ella se habría fijado y enamorado (si es que un mundo diferente y seguro no cambiara su pensamiento y considerara a otros niños de su misma edad como más adecuados o apropiados para relacionarse con ellos); lo mismo sucede con los varones: se enamoran principalmente de jóvenes mujeres adultas que ya tienen sus cuerpos reproductivamente desarrollados, los que son atraídos por las mismas seducciones que cautivan a los hombres.
¿Qué es un depredador sexual? Un depredador sexual es un hombre que intenta tener acceso a los genitales de un niño o una niña o tocarlos de manera inapropiada, así como una mujer que intenta hacer lo mismo con una niña. El concepto -en mi entender filosófico- generalmente no se aplica a una mujer que toca a un niño en cualquiera de las formas en que pudo haber ocurrido. Por lo tanto, la mujer no sólo debe poner sus pezones dentro de la boca de un niño varón para amamantarlo, sino también quitarle las ansiedades y tensiones sexuales que éste pueda tener, acomodando su vulva para que él le diera. El contacto inapropiado no es un hombre que permite que una chica se le acerque y le acaricie tocándole y moviéndose por su cuerpo. Pero sí debería rechazar a un niño que se le acercara buscando contacto cuerpo a cuerpo, más allá de un momento, incluso si fuera el padre.
La idea de "depredadores sexuales" se ha ido distorsionando con el tiempo así como los problemas psicológicos y emocionales que tenían muchos varones para ponerse en contacto con las hembras y declararles que ellas les gustaban, también se distorsionaron y se consideraron como cosas normales (o sea, se normalizó que si un varón no le dejaba saber a una hembra que ella le gustaba, era porque ellas no les gustaban como pareja sexual y no porque tuviera problemas psicológicos producto del ambiente social-cultural en que se desarrolló y lo que no le permitían poder decírselo) los que luego fueron eliminados de la lista de "anormalidades o trastornos mentales" debido a presiones políticas para ganar votos unos pocos votos con los que ganar en unas elecciones reñidas, así como también debido a la impotencia de nuestras incapacidades para lidiar adecuadamente con el problema ante la falta de una filosofía inteligente con la que pudiéramos generar profesionales confiables para tratar el asunto, así como también ante la negación de permitir el uso de los medios extremos para corregir el problema. Todo eso comenzó en un mundo que se volvió mucho más complicado.
Si las personas hubieran nacido en un mundo en el que sus necesidades básicas estuvieran garantizadas (vivienda, alimentación, salud), sin sentirse obligadas a asegurar su futuro adquiriendo valores o acumulando capital, nadie se habría preocupado de que sus hijos o hijas estuvieran acoplando sus genitales con los de otros niños del vecindario, de la misma manera que nadie los estaría espiando para ver qué están haciendo. Es decir, nadie les diría a las hembras que no estaban preparadas para jugar desnudas con los varones; la vida sería más sencilla y comprensible, incluso para adolescentes y preadolescentes. Y si hubieran estudiado o no, o si se graduaron como médicos o no, eso no habría tenido un efecto o impacto importante en sus vidas.
Cuando a las personas se les dice que no han madurado lo suficiente para tomar decisiones o que no están preparadas para casarse o tener relaciones sexuales, lo más probable es que se refieran al hecho de que no estaban preparadas para ganar dinero para mantenerse y asegurar su vida. Son los mismos intereses de siempre que buscan asegurarnos la vida o la de nuestros hijos, a los que les negamos sus amoríos "con los muertos de hambre". Así, las personas renuncian a compromisos sentimentales con otras personas para poder prepararse para ganar dinero. Además de eso, el capitalismo se vió obligado a crear una sociedad de consumo para poder sobrevivir, creando mayores necesidades para las personas, obligándolas a "ganar" más dinero, exacerbando el problema.
La realidad es que si las personas hubieran nacido en un mundo con seguridad social y sin competencia entre sí, en ese mundo, el principal entretenimiento entre las personas hubiera sido tener contacto corporal con alguien que les agrada.
Los niños aparecen en un mundo en el que les resulta difícil tener contacto con otros niños del sexo opuesto. Generalmente, las hembras se agrupan con las hembras y los varones con los varones. En otras palabras, no se les permite reunirse entre ellos cuando las diferencias sexuales en sus cuerpos son mínimas y casi limitadas a sus genitales. Luego lo que viene cuando empiezan a notar esas diferencias es que las chicas ya no se sienten atraídas por los chicos de su edad y viceversa, sino por alguien que ya sabe manejarse en el mundo de los adultos y que además está hecho sexualmente.
Abusar de una mujer adolescente o preadolescente (que son principalmente las que buscan un acercamiento sentimental con un hombre) es tener que rechazarlas cuando se acercan “demasiado” a un hombre buscando contacto corporal. Eso es algo que muchos hombres se han visto obligados a hacer y sin poder darles una explicación porque no lo entenderían. Luego, cuando esas niñas crecen y se dan cuenta de por qué fueron rechazadas, se sienten muy culpables y avergonzadas.
En un mundo futuro -si es que llegáramos a tener la oportunidad de llegar a ese nivel- en el que las máquinas harían la mayor parte de nuestros trabajos y de nuestras tareas, las personas no necesitarán aprender carreras para ganar dinero, por lo que las escuelas y universidades se harían obsoletas y solo bastaría con que un mínimo de personas superdotadas tuvieran conocimientos de las letras, matemáticas, de la geografía y de otros elementales saberes, para mantener funcionando los sistemas automatizados de los que nos estaríamos sirviendo. O sea, máquinas que nos proveería y nos serviría todo, prescindiendo así de tener a personas trabajando.
En ese mundo -cuál indudablemente cambiaría la manera de pensar de las personas-, si se salvara de ser controlado por las fuerzas siniestras y malévolas que ahora están ganando tanta fuerza, de la única manera que las personas no se desperdiciarían su tiempo de vida en cosas inútiles, sería usando ese tiempo libre para amar y ser felices con otras personas. La felicidad es lo máximo que desean las personas; es lo que todo el mundo quisiera y busca. Todo lo que se desea es ser feliz; todo el mundo aspira o quisiera la felicidad.
En nuestro mundo presente lleno de incertidumbres y frustraciones, muchas veces buscamos entretenimientos con los que buscamos aliviamos nuestra falta de felicidad, sean juegos de apuestas, viajes por el mundo buscando ver otros lugares, etc. Sin embargo la felicidad podríamos encontrarla en una sola persona que nos amara y a quien amaramos. Y si todo lo que necesitáramos materialmente estuviera disponible para alcanzarlo sin ninguna dificultades (ropa, calefacción, comida, medicina, camas, sillas, cocina y equipos que nos faciliten las tareas domésticas, etc), lo único que nos restaría hacer es dedicarnos a amar para ser completamente felices. Nuestra vida en la tierra sería casi algo así como la que nos imaginamos algunos que existiría en lo que suponemos que sería en el Cielo o en Paraíso: viviríamos para ser felices, disfrutando exquisitamente de los sentidos de los que nos ha provisto la naturaleza para gozar de placeres, llevando a la vez una vida sana que nos garantizara el que pudiéramos disfrutar de los mismos a plenitud.
Ya no nos desperdiciaríamos nuestros mejores años de la infancia con muchos de los juegos ridículos (algunos de ellos como resultado de instintos destructivos naturales que resultan de una vida llena de frustraciones) que los adultos nos permitían o nos animaban a practicarlos, fueran el juego a la "escondida"; fuera el juego a las canicas, fuera el juego (secreto) a cogerse el culo entre varones (cochinadas entre niños menores de 7 años que eran muy comunes al menos en mis tiempos), fueran entretenimientos como el de tirarle piedras o perdigones de escopetas de aire comprimido a los pájaros y lagartijas, etc. O sea, que disfrutaríamos de nuestra infancia no con juegos competitivos de ser los más bravos que pueden matar a más "enemigos" en defensa de sí mismo, de nuestra familia o de nuestra patria para entonces dar gritos de victoria; no, ahora tendríamos mejores y más válidas formas de entretenernos qué pensar que hay "malos" de los que tenemos que cuidarnos y estar preparados para enfrentarlos. Los animales podrán siempre jugar a las peleas para prepararse en su defensa contra los medios ambientes en los que viven. Más los humanos no tenemos por qué estar condenados por la eternidad a la misma situación.
Ya ninguno de esos "entretenimientos" nos interesarían; entretenimientos que pueden escalar a crearnos mentes malvadas. Ahora lo que nos interesaría sería disfrutar de nuestro olfato y sabor cuando oliéramos y probáramos la exquisitez de la vulva de nuestra prima (o de cualquiera de las muchachas del barrio); o bien cuando disfrutáramos de la intensidad en la erección que esa experiencia nos produjera, haciendo que nuestro semen se nos saliera a goteos de tanta emoción por lo que estuviéramos viendo, oliendo y tocando (así como las veces cuando durante mi adolescencia una prima mía de diez años me ofreció el paraíso de su cuerpo). Ya destruir, amenazar, bravuconear y chismear con malas intenciones no serían nuestras motivaciones en la vida; los momentos de felicidad que podríamos vivir, fuéramos un adolescente con una mujer adulta; fuéramos un adolescente con una adolescente, fuéramos un adolescente con una niña; fuéramos un hombre con una mujer adulta; fuéramos un hombre con una adolescente; fuéramos un niño con otra niña, el caso es que nada hace más feliz a los seres humanos que otros seres humanos. Pudiera ser que siempre nos acompañemos de perros y gatos para diversificar nuestros entretenimientos. Pero la gran felicidad nos la darán otros seres humanos cuando ya no nos veamos con prejuicios ni como nuestros enemigos, al mismo tiempo que tuviéramos resueltas al menos todas nuestras necesidades materiales.
Comentarios