martes, 29 de enero de 2013

Entendiendo a los líderes cubanos

Si mañana un súper poder extraterrestre viniera a la Tierra y eligiera a Fidel para que organizara la vida en nuestro mundo según su propio criterio (una oportunidad histórica que nuestro comandante no podría desperdiciar por un asunto de mero sentimentalismo que no tendría cabida explicable en las realidades que habría que enfrentar de nuestro mundo), regresándole a nuestro máximo líder la juventud, lucidez y las fuerzas que tenia en los años sesenta, de seguro que, con mucha suerte, tanto Hugo Chávez como el presidente de Irán serian removidos del poder y sometidos a un aislamiento, mientras que el resto de los gobernantes del orbe serian mandados a un Gulap para rehabilitarlos. Nadie más que alguien con la experiencia y la ética revolucionaria que hay en Fidel, tendría mejores
condiciones idoneas para protagonizar los cambios que la humanidad necesita y que no pueden esperar más; de ahí que no cabrian las vacilaciones de ningún tipo para quitar del medio todo lo que pueda estorbar para con una tarea del tal magnitud.

Para entender la lógica del gobierno cubano de la isla en cuanto a los "cambios" de mentalidad que se han producido en el, hay que analizarlo todo desde un contexto de doble moral y de conveniencia propia que juega con los intereses por la sobrevivencia de la revolución. De manera que todo se puede decir para desprestigiar al enemigo político, pero no se puede recordar lo dicho cuando se está detrás de algún interés por conseguir algo que parta de ellos mismos. O sea, que la propaganda política cubana no se cansará de decir que los EE.UU le roban y estafan al mundo comprándole con una moneda carente de valor real. Sin embargo tratar de recordar esto mismo cuando se habla de la posibilidad de que millones de norteamericanos invadan a la isla como turistas para que dejen allí esos dólares… eso es algo inaceptable; no se le puede dejar saber ni recordársele a los norteamericanos que fueran a Cuba como turistas que nosotros sabemos que ellos están sirviéndose de beneficios pagando con un papel moneda que políticamente nosotros desprestigiamos. Es aquí donde la doble moral entra en función; es aquí donde los intereses son infinitamente más importantes que los principios y que las convicciones político-ideológicas; es aquí –donde hay intereses económicos de por medio- donde surge el forzamiento a la "compresión" y "respeto" de las ideas de camaradas como el presidente de Venezuela Hugo Chávez que creen en el “niñito Jesús” y en la “santa biblia” así como en las oraciones que se hagan pidiéndole a dios por ayuda; un camarada que ha dicho muchos disparates y ha tenido muchos más exabruptos de los que dijera el demente y destituido expresidente Bucaram de Ecuador, de quien el gobierno cubano no necesitaba nada en ese momento (ni nada podía ofrecerle tampoco) mientras que Chávez si apareció en el momento más critico de la sobrevivencia en Cuba, tirándole un cabo al gobierno de la isla para ayudarlo a palear una grave crisis por la que estaba pasando durante el “periodo especial” después del derrumbe del campo comunista, cabo que nuestro máximos lideres no podían rechazar aunque estuviera en choque frontal con sus convicciones, teniendo que verse en la necesidad de “aceptar” la amistad “sincera” no solo de gobernantes a lo Chávez que de buena fe le dan una mano, sino que también teniendo que aceptar a otros seudos revolucionarios como el ex presidente Lulas de Brasil y otros burgueses que nada tienen que ver con la creación de un mundo mejor ó al menos del mundo que Fidel promovía. Mas que esto, los gobernantes cubanos se han tenido por ende que aliar a otras “aberraciones” que antes perseguían, aliándose a la homosexualidad en un mundo que cada vez es más dominado intelectualmente por ellos, incluso en la propia isla, donde esta está acaparando la palabra escrita y la cultura después de que la vulgaridad y la chusmeria se hiciera contagiosa en la mayor parte de la heterosexualidad masculina, la que cada vez se siente más ridícula si se expresa cultamente, dejándole todo el espacio intelectual a la parte que no busca mostrar fortaleza con el mal hablar ni con la bravuconería y la boconería sino que con las letras y la cultura, lo que les ha abierto las puertas en la editoriales y en las redacciones de los periódicos y revistas gracias a que cada vez son menos los machos heterosexuales que se interesan por el buen hablar, la urbanidad y los buenos modales, por lo que han desaparecido de la escena intelectual mientras que los homosexuales cada día la van acaparando más, forzando ello a su reconocimiento y a la búsqueda de una alianza con ellos, una vez que la misma tendencia se nota en todo el mundo.

Es cierto que a la revolución cubana hay que defenderla como se defienden las prostitutas cuando son acosadas; es cierto que los que se han escalado dentro del sistema logrando posiciones atractivas en las que se han acomodado, tienen que defender sus intereses personales como mujeres que se defienden fieramente cuando se les acusa, señalándolas; todo esto es cierto. Pero también dentro de estas certezas hemos de atrevernos a defender nuestras actitudes según sean estas, y no que negarlas como si siempre hubiéramos pensado como ahora pretendemos que estamos haciéndolo. O sea, que está bien engañar, pero dejando siempre saber que estamos mintiendo; no por que sea de nuestro gusto hacerlo, sino que por que las circunstancias nos obligan a tener que hacerlo en un mundo que es sumamente delicado y susceptible con lo que uno pueda decir de los demás.

De manera que si bien nosotros nos reíamos de lo que pensara Pepe el del barrio, despalillándonos de la risa sin temor a ninguna consecuencia, cuando el asunto se trata de los que pueda pensar y decir un excelentísimo y distinguidísimo mandatario de algún país con el que tenemos buenos negocios comerciales, entonces es otra la historia. No podemos reírnos ni burlarnos de lo que pueda pensar el “excelentísimo y distinguidísimo” presidente de Irán aun cuando anteriormente sus convicciones eran motivos de comentarios íntimos entre los miembros del buro político; comentarios que ahora nadie se atrevería a volver a hacerlos a partir del nuevo juego simulador del que hemos tenido que valernos para con las buenas relaciones con los amigos que nos convienen en un momento dado, aun cuando sabemos que estos serian infinitamente más peligrosos para la humanidad si tuvieran el poder militar que tienen actualmente algunas de las grandes potencias.